El tratamiento del ronquido y de los trastornos respiratorios del sueño va encaminado a corregir los efectos producidos por la fragmentación del sueño, tales como la somnolencia diurna exagerada o las consecuencias cardíacas de la Apnea del sueño.

 

     En los casos leves de roncopatia, donde exista relación de la obesidad, se recomienda control cuidadoso de peso, y otras medidas generales como el evitar el tabaco, bebidas alcohólicas al menos durante la noche, restringir el uso de sedantes, antihistaminicos o relajantes musculares y limitar la cantidad de alimentos por las noches, efectuar ejercicio con regularidad,  elevar la cabecera de la cama y dormir de lado, esta rutina podría eliminar o disminuir el ronquido en forma importante.

 

     En casos más severos, se emplea con efectividad la “ayuda mecánica” conocida como CPAP -Continuos Positive Airway Pressure - (www.resmed.com/spanish), que proporciona presión positiva continua en la vía aérea a través de una mascarilla nasal. La presión que produce es variable para cada individuo (frecuentemente de 5 a 20 cm. De H2O). Esta mascarilla es conectada a un aparato de presión de aire que sirve como férula mecánica para conservar abierta la vía respiratoria.

 

Casi todos los pacientes con Apnea obstructiva durante el sueño (AOS), obtienen beneficios con esta medida, sin embargo a muchos de ellos les disgusta dormir pegados a una máquina y en ocasiones limita enormemente el potencial terapéutico de estos, sobre todo en nuestro país, ya que se requiere de la asesoría de un inhaloterapista y conlleva incomidad y gastos al paciente, aunque hay que reconocer que en muchos de los pacientes con AOS, este modo de tratamiento es el único para mejorar la calidad de vida.